Kike Oñate11 de junio de 2026

III SESIÓN - Serra de Tramuntana: un paisaje cultural vivo para residentes y visitantes

Los 15 años de la declaración de la Serra de Tramuntana como Patrimonio Mundial de la UNESCO centró el debate de la tercera sesión celebrada el miércoles en el Aljub de Es Baluard Museu, moderado por la directora del ‘Setmanari Sóller’, Paquita Marí. El conseller de Presidència del Consell de Mallorca, Antoni Fuster, inauguró el encuentro sintetizando el momento clave que afronta este paisaje cultural, un territorio condicionado por el cambio climático y la preocupante falta de relevo generacional que trabaje la tierra.

Fuster subrayó el paso inequívoco «de las palabras a los hechos» del Ejecutivo insular mediante una inversión histórica de 12,1 millones de euros y el impulso definitivo al distintivo Serra de Tramuntana como herramienta de conservación activa, así como la tramitación de una nueva ley que simplifique la burocracia. El conseller concluyó con firmeza que «la Serra no tendrá futuro si no es económicamente viable», marcando así la hoja de ruta de una mesa redonda en la que diversos actores clave del territorio desgranaron sus perspectivas particulares sobre este asunto.

Antoni Solivellas
DIRECTOR INSULAR de la SERRA
Celebró el amplio consenso alcanzado con los ayuntamientos para sacar adelante la Llei Serra y reivindicó que el texto jurídico está firmemente enfocado hacia las personas que residen y ejecutan su labor en el paraje, articulando un delicado equilibrio que garantice tanto el derecho a la propiedad privada como el derecho al goce público. Entre las medidas más tangibles que introducirá la legislación, avanzó que «se catalogarán cuáles son los caminos públicos por los que se transite», una medida prioritaria ante el claro incremento de visitantes experimentado desde la pandemia por el cambio de hábitos sociales que provocó en muchas personas.

Antoni Solivellas.

Miquel Gual
Cooperativa de sóller
«Cuando se declaró patrimonio de la UNESCO, pensábamos que no serviría para nada», admitió, destacando que fue en la pasada legislatura cuando la estrategia comenzó a estructurarse y en la actual cuando se han consolidado mayores ayudas y salidas comerciales. Fue tajante al afirmar que la actividad en la montaña es estructuralmente deficitaria, pero la administración ha sabido escuchar al campo mediante subvenciones eficientes. Defendió el valor añadido de la producción local, señalando que las naranjas de Sóller son más caras porque tienen un plus al conservar un paisaje concreto, así como el resto de productos de la Serra, y zanjó la polémica sobre los accesos advirtiendo de la total incultura de quienes maltratan los caminos públicos al transitar por ellos sin respeto.

Miquel Gual.

Lluís Vallcaneras
Consorcio Serra de Tramuntana
Explicó que la futura Llei de la Serra amplía de forma decidida las delimitaciones de protección del espacio con el claro objetivo de alcanzar una homogeneidad real sobre el terreno, argumentando con firmeza que «no hay que cortar según qué fincas o municipios totalmente incluidos en Tramuntana». Aun así, recordó que las fronteras siempre son susceptibles de futuras ampliaciones si las necesidades de conservación así lo exigieran.

Lluís Vallcaneras.

Bartomeu Deyà
ICOMOS INTERNACIONAL
Lamentó que, a pesar de haber transcurrido 15 años desde la declaración, «todavía hay gente que no lo ha entendido», agradeciendo de forma explícita la labor de la prensa escrita y audiovisual para divulgar que este espacio es mucho más que naturaleza, englobando de forma indisoluble toda la actividad humana. El técnico situó el dinamismo como el eje vertebrador de cualquier estrategia de futuro, sosteniendo que nos encontramos ante un patrimonio dinámico en el que se deben proteger ciertos elementos esenciales, pero asumiendo cambios lógicos. Recordó que el territorio es en un 99% agrícola y que la ley es un punto de partida que obligará a regular el turismo.

Bartomeu Deyà.

Bernat Isern
ALCALDE DE ESTELLENCS
Expuso la extrema vulnerabilidad de su localidad ante la masificación turística y vial que sufren los fines de semana a causa de motos y coches, reconociendo abiertamente que «sin ayudas, no podríamos vivir» debido a una acuciante falta de recursos municipales. Para combatir la contaminación acústica, anunció el debate de una nueva ordenanza que regulará la instalación de controladores de ruidos en los accesos urbanos. Si tuvieran que depender en exclusividad de los ingresos propios, dijo que el ayuntamiento colapsaría sin margen para inversiones o mantenimiento, concluyendo que la ayuda externa es vital para la supervivencia municipal.

Bernat Isern.